Cinco pasos para ahorrar sin dejar de lado algunos lujos.

Cinco pasos para ahorrar

Ahorrar dinero suena bastante aburrido. Proponerse una meta específica a corto plazo, por ejemplo unas vacaciones, un nuevo auto, nos motiva y puede ser más fácil y DIVERTIDO de lo que crees.

Si ya sabes lo que quieres, lo mucho que lo necesitas y sabes para cuando lo quieres, será fácil conseguirlo. Pero debes saber que para lograrlo se requiere un poco de disciplina y el compromiso de cambiar sólo 5 hábitos:

1.Saber cuánto dinero tienes.

Suena simple pero, ¿eres realmente capaz de hacer un seguimiento de cada peso? ¿Tienes el tiempo necesario para cuadrar cada boleta de compra con tus gastos? Empieza por saber en qué gastas el dinero para averiguar de dónde puedes recortar lo que necesitas. Si eres una de esas personas que hacen todo un trabajo de ingeniería con un Excel, y además consigues cuadrar las cuentas todos los meses, ya sabrás lo que gastas. Si no es tu caso, te recomendamos utilizar herramientas que te ayuden a controlar en qué gastas de manera automática y que te ayuden a ahorrar a través de sus diferentes funciones. Un ejemplo de este tipo de aplicación es Fintonic que ya supera los 360.000 usuarios.

2. Mantén tus ojos en el objetivo.

Uno de los mayores obstáculos para los nuevos ahorradores es la falta de compromiso. Un estudio británico realizado por el University College de Londres demostró que se necesitan 66 días para crear un hábito y pueda mantenerse en el tiempo. El mejor consejo es ajustar todos los gastos recurrentes al 70% del sueldo, y así ahorrar mensualmente un 30%. El ahorro que finalmente consigas, destínalo a dos cosas:

1- Un colchón de emergencia o imprevistos, de seis veces tus gastos mensuales.

2- Tú objetivo o meta de ahorro, por ejemplo el viaje para las vacaciones o un auto nuevo. Una vez que fijes el monto a ahorrar, ya tienes mucho ganado. Sabiendo en qué gastas tu dinero, y cuáles son tus objetivos de ahorro, no debes desviarte de ellos, para eso debes:

Tener un presupuesto ajustado poniendo un límite de gasto máximo por todas las categorías de gasto que tengas (teléfono, supermercado, restaurantes …).

Hacer un seguimiento periódico, semanal de cómo están tus cuentas, y reajustar si fuera necesario tu presupuesto. Si eres de los que no tiene tiempo para hacer este seguimiento, te recomendamos que uses las nuevas tecnologías para que hagan este trabajo por ti.

Puedes compartir tus objetivos en las redes sociales o poner una foto de lo que quieres lograr.

3. Elige bien dónde depositar tus ahorros.

Cada vez que recibas tu sueldo, hazte transferencias por el porcentaje de tu sueldo que puedas a dos cuentas distintas destinadas al ahorro (una con el fondo de emergencia y otra para cumplir tu objetivo).

La tasa de interés más alta es siempre la más atractiva, pero los que ahorran de manera más inteligente tienen su dinero en el tipo de cuenta que mejor se adapta a sus necesidades.

Existen cuentas de ahorro y depósitos que ofrecen un retorno de la inversión al ritmo de cada uno y con diferentes comisiones, dependiendo del tipo de acceso al dinero. La principal diferencia es que las cuentas de ahorro ofrecen mayor liquidez, y los depósitos mayor rentabilidad. La mejor opción en cuanto a depósitos son los “depósitos a la vista” que te permiten cancelarlos en cualquier momento y realizar retiros de efectivo total o parcial sin modificar la rentabilidad del producto. Asegúrate de asignar tus ahorros de manera adecuada para que puedas sacar el mayor rendimiento de ellos.

4. No gastes emocionalmente.

Una vez que ya sabes en qué gastas tu dinero, también sabes qué tipo de consumidor eres y puedes diferenciar si un gasto es imprescindible o no.

Rara vez tomamos buenas decisiones cuando estamos deprimidos. Muchos de nosotros usamos las compras como una terapia, con la intención de mejorar el estado de ánimo, pero al ver las boletas de nuestras compras terminamos más deprimidos. Para combatir las compras compulsivas, motivadas por impulsos irresistibles de comprar frecuente y desordenadamente, nunca salgas de tu casa sin una lista de lo que necesitas comprar y un presupuesto.

Para saber si una compra es compulsiva o no, haz el siguiente ejercicio: no compres al momento, deja pasar un par de días y verás como en la mayoría de las veces no regresas, porque descubrirás que no lo necesitabas y que sólo era el impulso del momento.

5. Presta atención a las oportunidades del día a día.

No hay necesidad de transformarse en una persona avara, pero hay que estar atento a las numerosas ofertas del mercado, ya que nos pueden ayudar a reducir considerablemente los gastos que a priori no podemos disminuir, como la compra del supermercado, la cuenta de la luz o del teléfono.

Mantente siempre alerta y aprovecha descuentos, promociones y alternativas de rebajas. Y recuerda, compara precios y medita lo que compres antes de arrepentirte.

 

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