A casi todos los jóvenes, tarde o temprano les llegan las ganas, o la necesidad de independizarse. De dejar la casa de los padres y buscar un amigo, roommate o como se le quiera llamar para compartir un lugar donde vivir. Desde luego, convivir con otra persona no es una cuestión fácil, desde compartir espacios la mayoría de las veces pequeños, peleas por la televisión, e incluso discusiones por quién fue el último en lavar los platos. Problemas de convivencia hay miles.

Y así surgen también los problemas relacionados con el dinero.  Compartir las cuentas con la o las personas que conviven en el hogar puede incluso llevar al término de una amistad. A continuación algunos tips que ayudarán a evitar este tipo de conflictos.

Pago del arriendo: cómo dividir sin resentimientos

La mayoría de las veces se suele dividir en partes iguales cuánto paga cada uno del arriendo, pero esa no es siempre la división justa. Puede pasar por ejemplo, que alguno haya escogido la pieza más grande, y que se piense que aquel debería pagar más. Lo mejor es que eso esté bien acordado antes de comenzar la convivencia, ya que pedirle a alguien que pague más de lo que pagaba puede llevar a una conversación difícil. Y si el tema no se discutió con antelación, antes de tener esa conversación analiza lo que haya aportado ese roommate en el hogar, como los muebles, o que quizás efectivamente tiene una pieza más grande pero un closet más pequeño y evita tener un conflicto.

Usar apps para ver los gastos

Una de las mejores maneras de manejar los gastos compartidos es con la ayuda de una app. Con Fintonic por ejemplo, podrías crear tus notas en los movimientos que tengas que dividir con tu compañero. Así será más fácil saber quién le debe a quién. Además el uso de la app ayudará a llevar de manera más ordenada todos los gastos del hogar.

Decidir quien paga cada cuenta

A veces se cree que lo mejor es que el más responsable lleve todas las cuentas y después las divida y cobre a cada uno por separado. Sin embargo, esta manera de pagar cuentas puede acarrear a un problema: pagos atrasados en que el que pagó todo termina perdiendo. Para evitar este posible conflicto, una buena manera de pagar las cuentas es hacer una lista de ellas (gas, luz, agua, internet, etc) y que cada uno se haga responsable de una o dos.

Repartir el gasto en comida

Si cada uno parte comprando su propia comida, al final se terminará botando gran cantidad de esa comida que se echa a perder con el tiempo y también dinero. El gasto en supermercado suele ser alto, pero también es donde podemos ahorrar más mes a mes. Por eso una buena manera para no malgastar dinero ni botar comida es compartir el gasto en el supermercado. Y para que no sea siempre la misma la que compra, hacer turnos. Tener reglas que se respeten y que ayuden a todos a ahorrar.

Hablar de los problemas

Es muy fácil que las discusiones por temas de dinero, cuando se vive con alguien, escalen a conflictos mayores. La comunicación en la convivencia es clave, y hablar de los problemas es muy importante para salir airosos de ellos, por muy pequeños que sean.